De origen italiano pero adoptado por la Patagonia y el conurbano, el cantautor combinó la balada emotiva con la canción de protesta. Su obra atravesó el exilio, la infancia y la historia política latinoamericana.

Piero De Benedictis, conocido mundialmente de forma artística simplemente como Piero, murió a los 81 años. Su partida deja un vacío imborrable en la música popular hispanoamericana. A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, el cantautor construyó un puente indestructible entre la sensibilidad familiar, las luchas sociales y el compromiso político, legando himnos intergeneracionales como “Mi viejo”, “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Llegando llegaste” y “Pedro Nadie”.
De Apulia a Río Negro: los orígenes de una voz singular
Nacido el 19 de abril de 1945 en Gallipoli (región de Apulia, Italia), Piero llegó a la Argentina con apenas tres años de edad junto a su familia, escapando de la posguerra europea. Sus primeros años en el país transcurrieron entre Banfield, en el conurbano bonaerense, y la localidad patagónica de Allen, en Río Negro.
Ese contraste entre la mirada del inmigrante, la inmensidad del interior patagónico y el pulso urbano de Buenos Aires terminaría moldeando su identidad artística. Durante su juventud en Allen tuvo sus primeros acercamientos a la música y más tarde ingresó al seminario —con pasos por Viedma y Devoto—, una etapa de formación espiritual que influyó profundamente en su marcada sensibilidad por las problemáticas sociales.
Su debut profesional se dio en 1964 en ciclos televisivos como Remates musicales, interpretando canciones melódicas en italiano. Sin embargo, su verdadero salto artístico ocurriría a finales de esa década.
“Mi viejo” (1969) se convirtió en una de las composiciones más influyentes de la música popular en español.
El fenómeno de “Mi viejo” y la alianza creativa con Tcherkaski
El gran punto de inflexión en su carrera ocurrió al asociarse creativamente con el periodista y poeta José Tcherkaski. En 1969 lanzaron el disco Mi viejo, impulsado por la canción homónima que se convirtió de inmediato en un fenómeno de ventas y en un clásico definitivo del cancionero latinoamericano.
Con un retrato íntimo, directo y cotidiano sobre la vejez y la figura paterna (“Es un buen tipo mi viejo / que anda solo y esperando…”), el tema traspasó fronteras, edades y estratos sociales. Con los años, la canción fue grabada y versionada por decenas de artistas en todo el continente.
A partir de allí, la dupla creativa consolidó su éxito continental con obras como “Juan Boliche”, “Vengo” y “Pedro Nadie”. Con esta última, Piero obtuvo el primer puesto y los tres Gallos de Oro en el prestigio Festival Internacional da Canção de Río de Janeiro en 1970, consolidando una narrativa enfocada en las injusticias sociales.
Ese mismo año, su popularidad lo llevó al cine de la mano del director Fernando Ayala en la película El profesor patagónico, protagonizada por Luis Sandrini, donde encarnó a un joven sacerdote cantautor e interpretó parte de su repertorio fundamental.
Compromiso, canción de protesta y el exilio militar
Hacia 1972 y 1973, con los lanzamientos de los álbumes Coplas de mi país y Para el pueblo lo que es del pueblo, la obra de Piero dio un viraje explícitamente político. Sus canciones se convirtieron en el altavoz de una generación marcada por la desigualdad, la persecución estatal y las dictaduras militares en América Latina.
Canciones como “Los americanos”, “Las cosas que pasan”, “Que se vayan ellos” y la propia “Para el pueblo lo que es del pueblo” se transformaron en himnos de resistencia.
Esta visibilidad tuvo un alto costo personal: tras sufrir amenazas, hostigamientos y un intento de secuestro, Piero debió exiliarse antes del golpe de Estado de 1976. Se radicó entre Italia y España (donde vivió cerca de Madrid dedicado a la agricultura orgánica). Durante su destierro compuso el material que daría vida a Y mi gente dónde va.
Su regreso definitivo a la Argentina se produjo en 1981, en la etapa final del régimen militar, celebrado con una histórica serie de conciertos registrados en el álbum en vivo Calor humano.
De la música infantil al trabajo comunitario y el lazo con Colombia
Piero no limitó su arte al compromiso político. Con la misma entrega desarrolló una influyente vertiente dirigida al público infantil con la célebre obra La sinfonía inconclusa en la mar, espectáculo con el que continuó realizando giras internacionales hasta sus últimos meses de vida.
En paralelo, promovió granjas educativas y proyectos ecológicos para jóvenes en situación de vulnerabilidad social, uniendo la soberanía alimentaria con la educación popular.
Su vínculo con Colombia fue tan estrecho que en 1994 se le otorgó la ciudadanía de ese país, considerado por el artista como su segundo hogar.
Reconocimientos y legado
A lo largo de su carrera compartió escenarios y estudios de grabación con grandes figuras de la música popular como Mercedes Sosa, León Gieco, Fito Páez, Pablo Milanés y Juan Carlos Baglietto. Entre los reconocimientos más destacados a su trayectoria se encuentran:
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Diploma al Mérito de la Fundación Konex (1985) en la categoría Baladista.
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Latin Grammy a la Excelencia Musical (2016) en reconocimiento a su aporte a la cultura hispanoamericana.
Incluso en sus últimos meses se mantuvo activo. Recientemente celebró que una versión de su voz en italiano sonara en el desfile de la casa Saint Laurent para la colección Verano 2027, mostrando la vigencia y versatilidad de un catálogo sin fronteras.
Piero De Benedictis deja un legado inoxidable: el de un artista que supo cantar a las emociones más íntimas de la familia y, al mismo tiempo, darle voz a los reclamos colectivos de todo un continente.
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